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viernes, 17 de octubre de 2014

PUERTA UNO. EL RENCOR DE LOS DIOSES VIVIENTES. CINCO.



https://www.youtube.com/watch?v=xB5K3G09lrA




5
Extramuros

-De nada te valdrá saber mucho si no lo aplicas bien, chaval –dijo el tío Sebastián. 
Fernando giró la cabeza para mirar a su tío. Sentado delante de él en el caballo, el niño no entendía de qué le hablaba Sebastián. 
Habían pasado tres días desde el episodio en la poza, tres días en los que el niño esperó una explicación de lo ocurrido, de cómo habían podido respirar bajo las aguas igual que los peces, del papel que, sin duda, jugaba la llave de madera en aquella maravilla, y sobre todo, de la normalidad con que su amplia familia había reaccionado. 

domingo, 6 de julio de 2014

SON 10000






SON 10000

Diez mil visitas. Seis meses. Vaya.
No esperaba que tantos de vosotros cruzaseis estas puertas, ni tan a menudo. Ni siquiera esperaba ser capaz de escribir tanto sobre ellas.
Diré que el mérito que pueda haber en ello es de mucha gente. Desde algunas de las fotos hasta la edición del texto, cada mensaje dándome sugerencias y correcciones, cada visita en las redes... son pequeños empujones, palmaditas en la espalda, alicientes para trabajar. Gracias por ello.

Hoy quiero dejaros aqui  un pequeño guiño de agradecimiento, un juego en el que podéis participar, un huevo de pascua como los que los diseñadores de los primeros videojuegos ocultaban en sus pantallas. Un relato secreto de Silencio, por así llamarlo.

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Para encontrarlo no tenéis más que seguir al conejo blanco y cruzar a través del  espejo, así de fácil y de difícil.
Después de tanto tiempo ya nos vamos conociendo, y sé que sabréis leer entre líneas, seguir al ratoncito por el laberinto hasta encontrar el queso, interpretar las pistas.

El pequeño relato es más bien una broma compartida con vosotros, un guiño, y no tiene que ver con el argumento de lo publicado hasta ahora ni de lo que se publicará en el futuro. Quedan un montón de cosas que publicar en el futuro, por cierto. Pero ahora os dejo con este juego, y no os preocupeis si no encontráis el relato, ya os digo que no rompe la línea argumental. Es sólo mi forma de daros las gracias y tratar de entreteneros. De eso va todo esto, al final.


miércoles, 1 de enero de 2014

PUERTA I :"La parábola de los perros" Final





LA DESTRUCCIÓN DE LOS HECHOS

No había nada de preternatural en el aspecto de la finca; ningún olor extraño, ajeno a las hierbas aromáticas que crecían en la propiedad, ninguna sombra amenazante, procedente de ángulos increíbles o pliegues espaciales ajenos a lo humano. El interior de la casa, oscuro y algo frío, no parecía ofrecer ninguna amenaza, aunque estaba teñido de la pesada atmósfera que el inspector Barrero había sentido ya en decenas de escenarios de crimen.
Sin embargo, el inspector no dejaba de vigilar a su prisionero que, escoltado por los agentes, avanzaba con aquella extraña calma por el pasillo que conducía al salón.
Sólo se detuvo unos instantes antes de cruzar el umbral, para pedir al agente más cercano un cigarrillo. El policía interrogó a Barrero con la mirada, y éste asintió. La Científica ya había terminado su trabajo en la casa, y no había peligro de que el cigarrillo contaminase las pruebas. Pruebas, por otro lado, que parecían innecesarias ante la evidencia de los hechos.

PUERTA I :"La parábola de los perros" Cap.3 de 4







LA DECLARACIÓN DEL REO

Conocí al profesor Largo en la universidad, durante mi época de estudiante, y no tardé en entender que aquel sabio excéntrico era una de las más prodigiosas mentes que el mundo haya alumbrado jamás.
Su erudición parecía no tener límites, su paciencia a la hora de atender y ayudar a sus estudiantes era admirada por todos en el campus, y su capacidad de trabajo parecía imposible en un hombre tan enjuto y poco destacable físicamente.
Mis estudios de psicología me llevaban, como no puede ser de otra manera, a inquietarme e interesarme por los vericuetos de la mente humana, de su funcionamiento y características, y así entré en relación con el profesor, cuyo conocimiento de estos entresijos le convertía en el mejor de los maestros. Gracias a él conocí las filosofías de los antiguos, los primeros atisbos del conocimiento humano enfocado sobre sí mismo, y descubrí poco a poco muchas de las lagunas que ningún estudio al uso podría llenar jamás.
El profesor Largo estaba interesado, según supe cuando nuestra relación empezó a convertirse en amistad sincera, en ampliar la capacidad de introspección de la mente humana hasta más allá de lo que cualquiera lo hubiera hecho antes. Decidí ayudarle en su búsqueda, y fue así como llamamos a la ruina y la demencia y las atrajimos hasta nosotros. ¡Que perdone el cielo la locura y la morbosidad que atrajeron sobre nosotros tan monstruosa suerte!
El profesor era partidario del uso de sustancias naturales, extraídas de plantas como las artemisas y algunas variedades de selenes y amapolas, que permitirían la expansión de la conciencia humana.
Tal vez sea éste un concepto que les cueste entender, pero como policías conocerán los efectos de ciertas drogas o hierbas sobre los toxicómanos. El trabajo del profesor sirvió, mediante el uso de sustancias parecidas, para conseguir efectos mucho más benéficos para la humanidad.

PUERTA I :"La parábola de los perros" Cap.2 de 4






LO QUE SABEMOS DEL SOSPECHOSO

Gerardo Carrión, de cuarenta y dos años, era natural del pueblo, donde había vivido durante toda su infancia, hasta que lo abandonó para cursar sus estudios de bachillerato en la capital, viviendo en casa de unos tíos que regentaban un herbolario, en el que trabajaba en sus ratos libres.
Tras el instituto, inició en la misma capital estudios universitarios de psicología, que abandonó al poco para ayudar a sus padres, agricultores en el pueblo, hasta que ambos fallecieron por enfermedad. Con el tiempo, convirtió la pequeña propiedad familiar en un huerto de hierbas que abastecía en parte el herbolario de sus tíos, viviendo a medio camino entre la capital y el pueblo, sin causar más problemas que algunas sospechas sobre el cultivo de marihuana en sus terrenos, que se creía que vendía luego en la capital, y las visitas más o menos habituales de mujeres desconocidas y pocas veces repetidas, cosa que no le convertía en sospechoso de nada, pero sí en una rara avis para las comadres locales.

viernes, 27 de diciembre de 2013

PUERTA I : "La parábola de los perros" Cap.1 de 4



De pie en el centro de la celda, el sospechoso ofrecía un aspecto más peligroso que cuando estaba en libertad. Aquella quietud vigilante, furtiva casi, de animal desconfiado, hacía que los policías que contemplaban su imagen en el monitor de seguridad de la habitación adyacente temieran cualquier acto de violencia por su parte. Sin embargo, el sospechoso llevaba más de dos horas en la misma actitud, sin haber llevado a cabo más movimientos que el natural parpadeo de sus ojos alerta.

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