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jueves, 11 de septiembre de 2014

AL PACIENTE LECTOR.



O lectora, por supuesto. Me alegra verte por aquí. Tengo un par de cosas que comentarte. La primera es que nuestro mutuo conocido Jonathan Silencio va a tomarse un breve periodo de vacaciones. Breve, de verdad. Creo que le vendrá bien darse un respiro, dejar que las costillas fisuradas vuelvan a soldarse y gastar algo del dinero que ha ganado en whisky, tabaco y una habitación tranquila en algún sitio bonito. 
Si eres de los que ya llevan tiempo cruzando las puertas no es necesario que te hable de Silencio, pero, si eres uno de los nuevos visitantes, puedo contarte un par de cosas sobre él (las letras destacadas son enlaces a las historias) en “La luna me sabe a poco”, un caso completo en el que tuvo que enfrentarse a la teriantropía; luego está “De ilusión también se muere”, la aventura en que podrás conocer más sobre él, sobre la Ciudad y sobre alguno de sus habitantes. Sabrás cosas que Silencio ignora si llegas al final. En su último caso –último por ahora-, “Vivir en el intento”, Jonathan tiene que resolver una maldición familiar y sus problemas con las mujeres. No sé qué puede ser más difícil. Los enlaces te llevarán al primer capítulo de estas historias, y si te gustan, puedes adquirir la novela en plataformas digitales.  
En el futuro, eso puedo asegurártelo, habrá más Silencio. Te contaré cómo se enfrentó a un asesino imposible en “Muere de todas formas” o el lío en que se metió por ayudar a una madre atractiva y una niña encantadora en “A dentelladas secas y calientes”, y no olvidaremos el reencuentro con algunos conocidos en “No pierdas la ilusión”. 
Pero antes de todo eso, paciente lector, quiero proponerte una nueva Puerta. Un nuevo viaje. 
En la próxima entrega cruzaremos la Primera Puerta, aquella que lleva a la Ciudad a quienes tienen el derecho de ciudadanía que otorga el conocimiento. Llamaremos a esta historia "El Rencor de los Dioses Vivientes". Por supuesto, tal vez prefieras saber, o recordar, algo más antes de entrar. No son calles tranquilas, ni es bueno recorrerlas solo o a oscuras. La Voluntad y la conciencia son buenas armas allí. Así que puedes saber algo de lo que habita esas calles y sus sombras, algo sobre lo que cabe esperar, en “La parábola de los perros”, y hay algunas pistas sobre sus personajes y el entramado que les ha tocado vivir en “El hombre de los tatuajes o “Sobre las puertas”
Pero recuerda, la Ciudad es un paisaje abierto, y no hay un orden necesario ni obligatorio para visitarla. Queda en tus manos, Paciente Lector. 
Sólo espero contar con tu compañía. 

12 comentarios:

  1. Me encanta esta entrada José, te pone los dientes largos sobre lo que se avecina, ordena y aclara un poco los caminos que conducen a las puertas y deja intuir la labor titánica que te has propuesto y que nos propones a los lectores. Un abrazo compañero.

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    1. Nada es imposible con un pequeño empujón de los compañeros, y sé que estáis ahí. ☺ Gracias. Un abrazo, compañero.

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  2. Solinga en el curro; leyendo la historia de Emilis Sagee #doppelgänger...mieditis me està dando. Como me vea a mi misma al fondo del pasillo me darà un perrenque. Las historias de La Ciudad de José M Bartolomé me estàn afectando...

    Esto y la ciudad gemela de Gijón en las antípodas lo interpreto como "errores de paso en las Puertas de la Ciudad".
    Lo cierto es que cuando leì en el epílogo acerca del lugar al que iba el joven Badía, li que experimenté fue una maravillosa e increíble sensación de paz y bienestar. No comprendo por qué, de repente toda esa paz a transmutado en terror ( vàlgame la licencia exagerativa jjjjj) Deseando empezar a leer lo nuevo, escritor nuestro, me muero de impaciencia ^-^

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    1. Bueno, la Ciudad tiene, como Gijón y como cada lugar donde habitan los humanos, sus zonas oscuras. Veremos pronto si acentuadas, tú sólo presta atención a las sombras :)

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  3. Una muy buena explicación y estoy seguro que serán unas más que merecidas vacaciones, José, mientras tanto, haber si pillo un día completo para leerme toda la historia de Silencio, que ya tengo ganas pero, hasta el día de hoy me ha faltado tiempo y tranquilidad (sin tranquilidad soy incapaz de leer ni un anuncio). Un abrazo y feliz vacaciones a Silencio.

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    1. Gracias, Frank. Espero que me cuentes qué te parece cuando lo hagas y, si es porque estás escribiendo, que tardes en hacerlo :)
      Un abrazo.

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  4. Me sangran los ojos al releer mi último comentario; es lo que hace el canguelo, se le ponen a una las neuronas en modo plof. ^-^

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  5. Llegué a este blog siguiendo el (excelente) consejo de Ricardo Corazón de León; y debo decir que en las últimas 48 horas, sin contar aquellas en las que dormí, comí y nadé, no hice otra cosa que leer!
    Leí cada entrada, utilizando mi mini celular como un verdadero Kindle; porque después de atraversar la primera puerta, como con cualquier buen libro, no pude resistir a no continuar.
    Más allá de algunas mínimas faltas (equivocación de género y número dentro una misma frase, o error de tipeado), hace tiempo que no leía historias tan bien escritas... no pocos detalles, como para que uno se deba imaginar absolutamente todo; no demasiados, que resulten obvios y aburridos. En cierto aspecto, no veo la hora de volver a (mi) civilización, llámese conexión internet decente y estable, para releer todo aún y esta vez escuchando la música elegida, para así también poder opinar sobre ella y dejar mi huella en cada post.
    Espero que pronto hayan más puertas que atraversar, más secretos que descubrir.
    Un beso.

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    1. Muchas gracias, de verdad. Un placer que pases y comentes, anima mucho. Pronto habrá más puertas, por supuesto :)

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Ya podéis comentar tranquilos, sin palabras ilegibles ni más trámites. No os cortéis, vuestras opiniones me vienen muy bien.

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